Texto del catálogo y algunas imagenes de la exposición "NADA QUE VER" en Ceart, Centro de Arte Tomás y Valiente
Lo Nunca Visto
Pablo
Milicua
Cansada
de exposiciones donde no hay nada que ver, Tabanera plantea una exposición que
nada tiene que ver con estas.
En
la instalación Nada que ver, Yolanda
Tabanera nos propone un recorrido por su territorio creativo personal a través
de una serie de mesas donde se exhiben objetos que provienen de su taller.
Estos objetos no son obras acabadas y cerradas, sino elementos que forman parte
del proceso escultórico de la artista, recontextualizados en un paisaje
tridimensional definido por muebles y peanas.
El
énfasis en el proceso por parte de una artista que realiza una obra que gira en
torno al objeto apunta a la necesidad de mostrar el hecho creativo, el taller,
la gestación de lo nunca visto como descripción de un universo personal en el
que se busca la obra aún desconocida. Tabanera concibe el taller como un
territorio aparte, atanor alquímico, espacio de gestación de lo maravilloso y
deja que la mirada indiscreta se acerque a sus misterios. Pero en la puesta en
escena los fragmentos y materiales se componen en una nueva narración digna de
verse.
Lo
nunca visto, material invisible, en gestación. Tabanera no concibe la obra como
algo diseñado previamente, que se ejecuta en una realización, sino como un
misterio intuido al que se intenta dar cuerpo. La búsqueda de lo desconocido
motivada por el placer del descubrimiento. Este proceso creativo se contrapone
a una idea, quizás actualmente imperante, del arte como proyecto. Un proceso
que nada tiene que ver con el diseño previo como formulación arquitectónica. El
vidente y el medium se sumergen en el caos a la captura de algo que ya existe,
quizás en el interior de su mente, en una zona paralela de la realidad o quizás
simplemente dejan surgir algo que está latente.
Nada
que ver: ruptura y diferenciación. Énfasis en el proceso como obra, como
búsqueda. Los objetos del taller de la artista, trozos de esculturas
inacabadas, piezas de piezas, se conjugan en una instalación efímera, azarosa,
que parte de la disposición enumerativa para llegar a un resultado visionario.
La instalación Nada que Ver tiene que
ver con un muestrario, un escaparate, un bodegón, una naturaleza muerta. Un
escenario mágico que funciona como un altar pagano. Tabanera conecta con un
fetichismo primigenio, ancestral y atávico, rural y selvático que se camufla
tras una exquisitez refinada, ornamental, preciosista. Un paisaje que se
extiende como un autorretrato formado de objetos que son indicios y rastros de
una visión, señales y presencias de otra cosa en un entorno físico que les es
lejano, material visible de algo invisible.









Hola Yolanda, ya veo que todo bien. Enhorabuena, ha sido buena idea presentar sólo los materiales. ¿para qué más?
ResponderEliminar¿un ejercicio antropológico?
¿el museo que hay detrás de tus ojos?
¿una selección de los últimos hallazgos en la excavación que hay en tu cabecita?
Enhorabuena , que sigas trabajando tan bien.
un abrazo Guillermo